miércoles, octubre 27, 2010

Despierta insensata, despierta.


Podría ser domingo. Podría ser sábado, quizá. Podría ser un asqueroso lunes que de repente se convierte en un buen comienzo de semana. Emerge un ruido por la ventana de una ciudad despertándose e irrumpe en tu sueño, se enreda en tu cabello y te araña la piel. Despierta el ser que está a tu lado y todo parece natural aunque algo caótico. Podría ser hace dos semanas y podrías pensar en la posibilidad de que los sueños llegan y pueden cumplirse. Piensas en que es posible que exista ese nombrado destino que nunca has visto más allá de las películas o algunos libros. Pero estamos a miércoles y, por mucho que imagines, no estamos en esos días y los que vengan no serán los mismos. Porque ni siquiera hay sitio aquí para un respiro de esperanza.
Y sigues buscando por debajo de las piedras esa mota de polvo hecho ser que se asemeje un poco a ti y caliente tus frías manos. Date contra la pared, porque has vuelto a fallar.

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