martes, junio 08, 2010

Tarde.


Te negro para un alma en pútrida descomposición. Para una mente raída. Para unas ilusiones autistas. Para una vida perdida.
Azúcar en dosis elevadas que no endulzan ni las miradas. Las aguas oxidadas. Los cuerpos agarrotados. Las palabras enjauladas y una garganta colapsada.
Una ventada cerrada y su llave extraviada. Moho en el aire y la respiración cortante. Caos al instante.
Metástasis en las pestañas. Pechos que renuncian. Salvaciones perdidas y un vacío que se aproxima.

1 comentarios:

Rooney Salander dijo...

Escribes tan y tan inmensamente bien, que siempre es un placer leerte, incluso en los textos tristes <3

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