Me condujiste a una locura y no puse freno. Ni tú lo pusiste. Somos los dos culpables, y yo he dado el paso. Estoy loca.
Y he cogido la página y he mirado días. Y he calculado rutas (y sabes que tú me informaste de tu disponibilidad para que escogiera). Y he acortado distancias que nos separan. Ahora todo es real. El momento se acerca.
Y tengo miedo. Siéndote fiel he sido infiel a mis costumbres, y a mí misma.
Me has dado esperanzas y sé la realidad, y me hieres. Me has dado ilusiones y me hieres. O me hiero, porque está en mis manos sufrir más o menos con ésto.
Me mata la distancia y lo sabes. Me mata que compartas tu vida con otra y lo sabes. Me mata que me tengas que esconder y lo sabes. Pero no me importa cuando escucho tu voz o te leo. Eso también lo sabes.
Me dices que el tatuaje que diseñé ya no podrá hacerse, que quizá otra cosa de momento. Y lo que sea que lo sustituya se quedará contigo y conmigo. Luego pasará lo de siempre. Esta historia ya ha sido escrita muchas veces. Me robarás algo. Lo sé. Me robarás ese pedazo de corazón que soy tan tonta de entregar a los que nunca me pertenecerán. Estoy loca.
Y yo sólo pienso en cuando vaya. No. Miento. Ahora sólo pienso en que por culpa de todo éso que sabemos no puedo saber tanto de ti. Que vas a estar días fuera. E intento acallar ese ácido corrosivo de mis entrañas que siempre aparece cuando se sabe lo que sé.
Pienso en qué meteré en la maleta. La ropa que pueda gustarte o impresionarte. La colonia que me gusta. Mi música. Qué libros llevarme. Cosas que me hagan compañía cuando no estés conmigo -como deberías-.
Y tengo nervios por lo que voy a hacer. Por la situación. Tiemblo por dentro y el vaso al borde de la mesa amenaza con caer y romperse. Yo sólo espero que con ésto lleguemos a tiempo para que no caiga y se salve de romperse nuevamente.
Y estoy loca. Por ti.


0 comentarios:
Publicar un comentario