sábado, mayo 29, 2010

Sucia.



Sucia. Y hablo con la boca envenenada de sexo como nunca antes lo había hecho. Vacía. Y tengo el portátil entre mis piernas vociferando música roquera que me aumenta la excitación. Cansada. Inclino la cabeza hacia atrás y dejo que los párpados caídos me lleven a un lugar pasado. Tiempo. Y lo acuno aquí, y lo adormezco entre mis muslos. Hambrienta. Porque me despiertas este apetito carnívoro de temperatura elevada, de jadeos y respiración entrecortada, de sequedad en la boca y miradas sin parpadear. Seca. Y escupo en palabras los fluidos de aquellas horas que apuñalan. Extasiada. Y las ansias que evoco chocan contra el techo eyaculándome encima, recordándome que no estás. Concienciada. Palabras que no me atrevo a leer corridas en este espacio blanco. Avergüenzo este folio y te doy la culpa a ti. Y nuevamente. Sucia.

2 comentarios:

Rooney Salander dijo...

Me encanta... Simplemente genial. Me gustaría saber de quién hablas...

wizard dijo...

Genial, te spero en mi taberna envcantada rubinense. See you in this town

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